miércoles, 22 de agosto de 2018

NOVENO DÍA: GROCERY ( SIN GROSERÍAS, POR FAVOR)

Anoche, al final cenamos: la clam chowder, que es como llaman a la sopa de bacon, verduras y caldo de almejas, que,  sin embargo, en Nueva York no lleva ese caldo, sino tomate, según me aclararon; la ensalada de garbanzos, atún, chalotas y perejil; unas mazorcas hervidas de maiz blanco, que se llaman silver queen y que solo se consumen durante  quince días en el mes de agosto, tiernas y deliciosas y, por último, el New York streap steaker, que es como aquí llaman al entrecot. Era carne de angus, muy sabrosa, que Joe preparó en la barbacoa Weber. En todas las casas hay una. En España viene a costar unos mil quinientos euros, aquí las tienen como rosquillas. Bebimos un Argila de Pago de Tharsys, la tercera y última botella de vino que me pude traer. Cuando le pregunté a Dominic por los Portobello mushroom que había estado preparando a las ocho de la mañana, se llevó las manos a la cabeza. ¡Se le habían olvidado! Pues menos mal, porque si no... A mi ya no me quedaba sitio.
Dominic Zampano acude todos  los días a tres supermercados, que aquí se llaman grocery. El asunto es que los tres supermercados no están pegados el uno al otro, sino en un radio  de  unos cuarenta kilómetros. Tiene más trabajo que unos padres  de familia con cinco hijos.




En cada grocery, compra unas cosas. Como los trayectos ocupan bastantes kilómetros, nos entretenemos escuchando canciones en italiano y con el  siguiente juego: cambiamos las palabras de idioma. Cogemos una palabra italiana y la pasamos al español, al inglés, al francés y al portugués. Es un juego que nos distrae y nos da agilidad mental.
 Unos días, le falta aceite griego, otros, aceitunas de Jaén; a veces, esencia de vainilla de Tahití, azúcar moscovado, cilantro fresco de Ecuador, de Marruecos, de México....


Para entender por qué la americana es la sociedad más consumista del mundo, solo tienes que entrar en un grocery. ¿Qué necesitas... agua con gas y sabor a cerezas? ¿Le añadimos vainilla? ¿Cerezas, vainilla y limón? ¿Cuántas clases de harina eres capaz de consumir al año: de quinoa, de espelta, de sorgo?¿Quieres vainilla de Tahití, de Madagascar, de la India, de Mozambique? Pero todo ello, sin necesidad de tiendas especializadas, sin que seas un profesional que necesite lo mejor de lo mejor. Aunque  ni siquiera sepas qué carajo vas a hacer  con ellas.

¿Quieres quesos? ¿De qué parte del mundo, de qué pequeño lugar, perdido y olvidado del planeta? Aceite de oliva... ¿De cuernicabra de los Montes de Toledo, frantoio de la Toscana, o uno griego hecho con aceitunas de Kalamata? ¿A pero tú distingues una picual de una arbequina? Entonces, ¿qué más te da? ¿Por qué quieres lo mejor de lo mejor, si no sabes qué estás consumiendo?
Aquí he aprendido que la mejor canela del mundo se produce en Vietnam. No he necesitado más que olerla para saberlo. Nada que ver con la que consumimos en España. Y aquí estaba en un supermercado de barrio. Hasta un panfigo valenciano me he encontrado. No hacía falta que me lo trajera en la  maleta desde allí. Aunque no sepan qué es el panfigo. What else?





Me voy a caminar tres horas, que esta noche hay otra vez american dinner. Cuídense, que yo ya lo hago.

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