Every patient is a doctor after his cure Iris proverb
A Julia Acurio la conocí la primera mañana de mi llegada a la escuela. Vive en Madrid y es de origen ecuatoriano. De hecho, mientras ella mejora su inglés en Dublin, sus padres se han ido de vacaciones a Quito. Es tan guapa y de rasgos tan exóticos como la mayor parte de las mujeres nacidas allí. Y si lo dudan, cuando vuelva a Valencia, les presento a Claudia Chungata, cualquier día que venga a comer a La Matandeta.
Me contó que estudia ingeniería de datos y a mí lo único que se me ocurrió es relacionarlo con el Big data. Pero estuve más acertada cuando le narré La Odisea de Homero, que decía no conocer. Le hablo de Penélope y de la canción de Serrat que tampoco conoce y se la paso por watshap. Una manera de interpretar el mito. También le cuento que hace tiempo yo también escribí mi propia Penélope. En mi caso, esperaba que su marido, Ulises, saliera de la cárcel, donde estaba condenado a veinte años. Pueden encontrar mi relato en este blog.
Se inició una conversación tan interesante entre nosotras, que nos acabábamos de encontrar, que muchas veces pongo en duda que el edadismo exista. No es más que un prejuicio que nos hemos inventado. Ahora, Julia sigue mi blog y hablamos con frecuencia.
Por la noche, me escribe Alberto Lafuente, supongo que desde Madrid y, aparte de anunciarme que si estoy a finales de agosto en La Matandeta, vendrá con Javier Espinosa a charlar y a comerse un arrocito rico, me dice que hay que conectarse con los peques y que a él le encanta tener gente joven alrededor porque se aprende mucho de ellos y ellos también de nosotros.
Carolina Annunziata ahora vive en Rávena. Anoche me preguntó si doy clases en EF. ¡Qué más quisiera yo! He venido a aprender inglés, igual que tú. Con ella hablo constantemente en italiano, aunque a veces, sobre todo si también está Monique, me paso al francés, sin darme cuenta. Mi problema con el inglés es que no comprendo su estructura gramatical, por qué construyen las frases como lo hacen. Ah! Y como dirían los italianos il incubo é le preposizioni! Cómo las juntan y las separan, cómo las utilizan en los phrasal verbs y cambia el significado de lo que se quiere decir.
En la última clase de la mañana coincido una vez más con Eloïse, una joven de Aix-en-Provence. Le cuento lo feliz que fui en su ciudad durante mi año Erasmus. Le repito los lugares por los que me movía... Ella estudia Derecho, justo la facultad que estaba al lado de la mía. Qué caros se pagan los buenos momentos. Pero eso no se lo cuento, no quiero un sabor agridulce en su sonrisa.
Al salir de la escuela, cojo el autobús hasta O'Connel Avenue, donde me encuentro un joven con un paraguas amarillo, con el escudo de España, Se trata de un guía de tours gratuitos. Me apunta y después de esperar quince minutos a que el grupo se forme nos vamos con él a dar una vuelta de tres horas por Dublín. Voy a conocer los sitios por los que todavía no me he movido: La estatua de Molly Mallone, y por supuesto, le tocaré las tetas para volver a Dublín (Remigio Oltra dixit), el pub O'Neil donde se come y se bebe cerveza a buen precio, el Trinity College, que no es un colegio, sino la Universidad creada por Isabel I de Inglaterra, para que las ideas protestantes enraizaran entre los irlandeses. El Bank of Irland, que es banco y también el lugar donde se reúne el senado.



Eduardo es uruguayo. Nació en Montevideo y vive desde hace siete años en Dublín. Su relato es muy ameno y el paseo se convierte en un libro abierto sobre esta ciudad cuyas hojas va pasando nuestro guía con mucho sentido del humor. Nos lleva hasta el barrio de Temple, más conocido como Temple Bar, lleno de pubs, y donde Edu nos explica en cuáles se toca la mejor música en vivo, dónde la comida es más barata y las pintas más económicas.
Nos lleva hasta la catedral de Saint Patrick y nos cuenta la historia de este santo que evangelizó a las gentes de la isla. Y la leyenda de por qué en la isla Esmeralda no nay serpientes. Nos habla de Jonathan Swift y su oposición a la corona británica. Los viajes de Gulliver no es un cuento para niñós sino una crítica al dominio inglés.
Nos lleva al catillo de Dublin, aquel que habían construido los ingleses como residencia de sus virreyes y que tuvieron que entregar un 16 de enero a Michel Collins, que se permitió el lujo de llegar siente minutos tarde a la ceremonia. Si no la conocen, les recomiento la película protagonizada por Liam Neeson, irlandés of course.
Me ha gustado tanto el paseo y las explicaciones de Edu que, cuando nos sugiere una excursión para mañana a Howth, una ruta verde para contemplar acantilados y focas, me apunto sin dudarlo.
Ya saben, si vienen a esta ciudad, busquen su Instagram Eduporelmundo. Merece la pena escucharlo.
Salve y que tengan un buen fin de semana. Aquí con que no llueva, ya será bastante.