miércoles, 25 de septiembre de 2024

Y FUIMOS A SANTIAGO

 Cuando llegue la luna llena/ iré a Santiago de Cuba/ iré a Santiago, en un coche de agua negra/ iré a Santiago./ Cantarán los techos de palmera. Iré a Santiago .

                    Son de negros en Cuba

                 Federico García Lorca

       


       Casi novecientos kilómetros de distancia separan La Habana de Santiago de Cuba. Dieciocho horas de autobús. Mi cuerpo y mi mente no tienen la misma edad, pero mi cuerpo resiste. De vez en cuando la guagua de Viazul se para en mitad de la carretera sin venir a cuento. De regreso averiguaremos que es para ir a la toilette. Los hombres lo tienen fácil. Se ponen de espaldas al vehículo. Las mujeres detrás de un árbol o unos matorrales. Ya se alivió? Me pregunta el chófer. Ahora viene lo peor. Las personas cubanas que nos acompañan llevan mantas, anoraks. Para qué si estamos en Cuba y la temperatura media son treinta grados? Pronto lo averiguaremos. 

De madrugada, el frío es insoportable. Dieciocho grados. Le pedimos al chofer que suba la temperatura. No puede, se empañaría el cristal. Vamos en camiseta y pantalón corto.

Por favor, aquellos que busquen comodidades, absténganse de viajar a Cuba. No hay, no molesten.

Santiago de Cuba es la segunda ciudad del país por su población, historia y economía. La fundó el conquistador español Diego Velázquez de Cuéllar en 1515.y desde entonces Santiago fue la capital de la Capitanía General de Cuba, dependiente del Virreinato de la Nueva España. La casa de Velázquez, la primera de la isla sigue conservando su poderío en la plaza de Armas.

Cristóbal Colón ya había avistado su abrigada bahía en sus primeros viajes a América. En 1522 fue declarada sede catedralicia y contó con la primera catedral de la isla.

Hernán Cortés fue el primer alcalde de la ciudad y de ella partió hacia la ciudad de México. De Santiago marchó también el explorador Pánfilo de Narváez rumbo a las costas de Florida en viaje exploratorio que terminó en fracaso y le costó la vida.

Llegamos muy pronto a Santiago. Sobre las ocho de la mañana y un taxi bici nos conduce a La Casa Azul, el bonito hospedaje de Norka Cabrales. Pero esa es una historia para otro día. La verdad es que estoy cansada.

Ya saben, si van a Cuba, como decía aquel cartel de La Habana: NO HAY, NO MOLESTES.

Salve y ustedes lo pasen bien.









sábado, 21 de septiembre de 2024

TOPES DE COLLANTES

 

Cuba es verde, selvática, tropical. Cuba rezuma naturaleza y vida. Y si hay un lugar que represente esa Cuba es el Paisaje Natural Protegido Topes de Collantes. Una inmensa zona de la isla, dentro de la Sierra del Escambray, en la provincia de Sancti Spiritus, muy cerca de Trinidad y del Valle de los Ingenios, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988.


Nuestro hotel está en mitad de la selva. Al día siguiente un camión nos lleva hasta el Parque Nayara. El vehículo es de fabricación rusa, pero los frenos son chinos y el motor alemán. El chófer nació en Cuba. Y nuestro guía, Luis, también. El joven es licenciado en lenguas y también sueña con marcharse de su país. Emprendemos una caminata de cuatro kilómetros por la selva.


Luis nos habla de la fauna y la vegetación del parque. Vemos por primera vez el tocororo, el pájaro nacional. Su plumaje tiene los mismos colores que la bandera cubana: Azul, rojo y blanco. No sobrevive en cautividad. 
El guía nos habla del árbol del mamey o zapote, que tarda diez años en dar frutos, de la palma real, árbol nacional, con setenta millones de ejemplares en toda la isla. De la planta del café, que necesita altura y humedad. Y las dos variedades de Cuba: arábiga y robusta. Y observamos la flora. Hay un sinfín de mariposas que así se llama la flor nacional de Cuba. Y la jungla huele a ella y a café y a vainilla y chocolate.
Parece que el resto del mundo no existiera y nada malo nos pudiera alcanzar nunca. Y ojalá así fuera.
Salve y disfruten de las fotos. Merecen la pena.









CIENFUEGOS Y TRINIDAD

 Llegamos sobre el mediodía a la ciudad de Cienfuegos, hermosa y noble. Competidora siempre de La Habana. Con su paseo, parecido al Prado, pero menos. Su malecón al estilo del habanero, pero más pequeño. Nos dirigimos al puerto náutico para comer. Cuatro veleros, uno de ellos con bandera española.

Allí me entero, vía internet, del fallecimiento repentino de Javier González, director de los CDTs de la Comunidad Valenciana. No me lo puedo creer. No salgo de mi asombro. Y los recuerdos se me agolpan frente a este mar tan calmado, Javier me ayudó mucho en otra de mis vidas. Aquella en que tuve que pelear durante doce años entre las paredes de una cocina sin ser cocinera, cuando contaba historias y soñaba con viajes. Javier era una persona de trato afable que hizo mucho por la gastronomía y la hostelería valencianas.

Venimos a este mundo con el billete del último viaje en el bolsillo, así que no hay que hacer cola para adquirirlo y en la maleta solo nos llevaremos aquello que aprendimos, que apresamos al vuelo, Mal asunto cuando el paisaje humano que te ha acompañado empieza a desaparecer.

Buen viaje, Javier y gracias por tanto.

La ciudad de Cienfuegos es conocida como la Perla del Sur. Cuenta con el segundo puerto más importante del país. Está ubicada en la península de la Majagua, a la orilla de la bahía de Jagua.

Cienfuegos debe su origen al interés de las autoridades imperiales españolas por desarrollar nueve ciudades en la isla. Fue fundada por colonos franceses en la segunda década del siglo XIX. La llamaron Fernandina de Jagua en honor del rey Fernando VII y a la estirpe aborigen. Diez años más tarde, el rey autorizó el cambio de nombre y se le impuso el actual en honor del capitán general de Cuba, José Cienfuegos Jovellanos.




Cienfuegos es una hermosa ciudad con un importante movimiento artístico y cultural.

Seguimos camino a Trinidad. Es la segunda vez que la visito. La descubrí en mi anterior viaje. Colonial, bella y auténtica.

Fundada en 1516 por el español Diego Velázquez fue la tercera villa que conoció Cuba. Es una de las mejor conservadas.

El cielo se cierra y comienza a diluviar. Nos refugiamos a beber canchánchara y a escuchar Guantanamera. Después, nos llevan al hotel en Topes de Collantes. Javier González sigue a mi lado. Su sonrisa y su recuerdo me acompañan. Y mis lágrimas se confunden con la lluvia.










viernes, 20 de septiembre de 2024

LAS CENIZAS DEL CHE

 

Camila tiene veinticinco años. Se graduó en la Universidad de La Habana en Lenguas, Inglés y Francés, y está realizando su Servicio Social. Las mujeres tres años, los hombres dos porque cumplen con el servicio militar. Durante ese tiempo, trabajan para el Estado cubano con un sueldo, por supuesto.

Camila trabaja de guía turística. Le gusta. Me pregunta cómo sé tantas cosas y yo le  contesto que, a mi edad, he procurado aprovechar el tiempo. Estamos en Santa Clara, en el Mausoleo del Che Guevara. Somos diez extranjeros. Cuatro alemanes, cuatro españoles y dos peruanos. 

Es muy difícil moverte por Cuba con tus propios medios. Si consigues alquilar un coche, harto difícil, te puedes encontrar conque las gasolineras están desabastecidas y hay que esperar horas, hasta días, para conseguir combustible. Así que lo más práctico es apuntarse a las excursiones de las agencias oficiales.

Liliana, la otra guía, tiene mi edad. Se marchó a los dieciocho años al Berlín Oriental a estudiar y trabajar. Al cabo de cuatro años volvió con el título de obrera cualificada. Siguió con los estudios en la Universidad de La Habana. Ambas disfrutan con su trabajo. Entre otras cosas, como recalca Camila, les ha servido para conocer su país. Apenas hay cubanos que se puedan permitir unas vacaciones en Varadero.

Ernesto Che Guevara nació en Argentina, estudió Medicina. Recorrió varios países latinoamericanos en motocicleta y fue adquiriendo conciencia de sus problemas y de la necesidad de cambiarlos a través de la revolución. Conoció a Fidel Castro en México de donde era su primera mujer. Sintonizaron. Ochenta y un revolucionarios llegaron a Cuba en el Granma, un barco de pesca comprado a un norteamericano y con capacidad para doce personas.

Cuando la revolución triunfa, fue nombrado ministro de Hacienda, presidente del Banco Nacional de Cuba. Pero su pasión era llevar la revolución a todos los países latinoamericanos.

Se marcha a Bolivia. Allí lo localiza la CIA y lo ejecuta. Si quieren conocer más sobre el Che, les recomiendo la estupenda biografía de Jon Lee Anderson.

Santa Clara fue elegida como la ubicación del monumento en memoria de la toma de la ciudad por parte de las tropas de Guevara el 31 de diciembre de 1958, durante la batalla de Santa Clara. El resultado de esta batalla fue que, el gobernante y dictador cubano Fulgencio Batista huyó al exilio.



Los restos del Ché quedaron en Santa Clara, pero sus ideales se esparcieron por el mundo, como cenizas que nos tocaron durante nuestra juventud, cuando también creíamos que era posible cambiar el mundo.

Ni Camila, ni Liliana quieren marcharse de su país. Su sueño no está lejos, sino en su patria. Ellas todavía creen que es posible el ideal del Che.

Seguimos viaje hacia Cienfuegos y Trinidad.

Salve y feliz fin de semana.





martes, 17 de septiembre de 2024

CARTELES DE LA HABANA

 Hay un relato de la ciudad que no está escrito en sus monumentos, ni en sus hitos históricos. Es el relato que cuentan sus gentes, que dejan impreso en trozos de cartón, a mano, con premura y escualidez. Pura poesía urbana, testigo del afán habanero por mantener a flote la vida. Y no es fácil, nada fácil. La inercia es la que gobierna.