viernes, 21 de julio de 2023

CUARTO DÍA DE CLASE

 


                             It's easy to halve the potato where there's love

                                                Irish Proverb


María  es de  la Calabria, pero trabaja en Milán como profesora de Matemáticas. Me ha invitado a visitarla o bien  a su casa familiar  o bien a la  ciudad donde estará a  partir de septiembre. Le he  dicho que no lo haga porque iré. No sabe con quién se juega los  cuartos. Se  ríe, que es de verdad, que me  invita.

Como mis clases no empezaban hoy hasta  las once y media, a las ocho y media  me he  puesto  a  trabajar en  la  biblioteca, en la que solo cabemos  siete estudiantes sentados. Allí hemos coincidido las dos, con Juan, que es de Tafalla y Alberto de Turín. Los dos graduados en  Empresariales  y  Económicas  respectivamente.



Juan trabajaba en  una empresa privada y decidiò pasarse al mundo de la enseñanza. Terminado el  máster del profesorado, quiere  presentarse al examen del C2 para tener más posibilidades en  la bolsa navarra.

Los mayores dedican más horas al estudio, también tienen menos tiempo que perder. No ha dejado de  llover  en toda  la  tarde. Ese personaje  que raramente  abandona el escenario dublinés, la lluvia.

El otro día, como también tenía tiempo, bajé del autobús en el  Eden quai y me dí un largo paseo por la orilla del rio Liffey. Al  fondo de la foto, pueden observar  el  puente de Calatrava. Se llama Samuel Becket Bridge y dicen que  semeja un arpa galaica. En Buenos Aires, en septiembre  pasado, pude contemplar  el  que  el  valenciano diseñó en  Puerto Madero. Allí decían que semejaba una  pareja bailando el tango. Entonces, a nosotros, ¿por qué nos proyectó un jamonero?


Vuelvo a casa en  el mismo autobús que Raffaella, otra  profesora  de  Milano, pero  de Ciencias, nos reímos mucho siempre que nos encontramos. Cambio de autobús, llego a  las siete  y media, realmente  cansada. Poco más que  contar. La  barbacoa de  anoche, estupenda. La  señorita  Ángela  sigue haciendo de  las suyas. Mejor  pasar. Salve y ustedes tengan un buen  fin de  semana. Aquí también, pero con frío y lluvia.






jueves, 20 de julio de 2023

SEGUNDO Y TERCER DÍA DE CLASE.

 


                                                         Don't change horses in midstream

                                                                       Irish proverb

Me escribe a las seis de la mañana, hora local,  mi amigo Remigio Oltra y me pregunta en inglés si ya le he tocado las tetas a la estátua de Molly Mallone. ¡Vete a la porra, guapet! Tengo asuntos más urgentes de los que ocuparme.



Más follón en la habitación. Me ha salido un  ripio. Anteanoche Monique y yo caímos rendidas. Nos  volvímos a perder  por  separado. Yo me hice quince kilómetros andando. Cuando llegué a casa, no me acordaba del pie operado porque me dolían exactamente igual los dos. Ducha, un poco de fruta y a dormir. Pero a la señorita Ángela le dió  por convencer  a Sara de no sé qué. Hablaban con un tono muy alto y no  apagaban las luces.

Así que por la mañana, a las seis aparté las cortinas y me puse a telefonear. Sara se ha  levantado con cara de cabreo y  las ha vuelto  a  correr. Yo las he apartado. Ella las ha vuelto  a correr y me ha dicho: You fuck me. Parecía una escena de Willy Wilder. 

Me he  cansado del numerito de las cortinas y me he ido a la ducha. Después me he  puesto  a secarme el pelo con  mucho ruído. 

En los lavabos de la  escuela, se me ha  acercado una jóven de rasgos asiáticos y acento argentino. Me ha  preguntado si  yo era María y si me  hospedaba en la casa de Karen Gorry. Lo que yo les diga, se me ve mucho entre  tantos jóvenes.

Me ha explicado que ocupó la  misma cama que yo durante tres meses  y la  dejó  libre justo el  domingo por la mañana, harta de los  encontronazos con Ángela. Le he contado  lo  sucedido, me ha aconsejado que hable con Karen.

María de los Dolores, que no  eres ni una adolescente, ni  una  veinteañera. Conocimiento y experiencia. Como mi inglés es awful, le he escrito una carta a Karen explicándole lo sucedido. Me ha contestado que don't worry, por la noche hablaríamos. Así ha sido. Parece que las dos se han bajado del burro y  podemos dormir Monique y yo desde las diez. Yo no he  repetido ninguna escena de El apartamento.


Tengo profesora nueva. Laurence es belga, pasa su primer verano dando clases en Dublin. Habla alemán, inglés, neerlandés y flamenco. Dice que su francés está muy oxidado. Ayer le  pedí permiso a Colm para quedarme también en una de  sus clases de conversación. Yo he  venido aquí a lo  que he  venido: A mejorar mi inglés lo  más rápido posible. La clase era de cuatro alumnos: Un ruso de Moscú, un saudita de  La Meca, un italiano de  Roma y una japonesa de  Kioto.

La japonesa tiene sesenta y nueve años y pasa seis meses  en Dublín aprendiendo inglés. Ya lleva dos, pero no le  entiendo ni papa. Le ofrecí chocolate de mi  tableta y se la quedó toda, a cambio me dió un paquete de papas. Deben de ser  costumbres de su país.


Acabo las clases a la  una y María, la italiana, también profesora, a quien  he  conocido esta mañana en una de las clases, me propone compartir un panini, pero quiero ir de compras. Así que lo dejamos para mañana. En la parada, me doy cuenta que el 41X, que  es  el que suelo  coger, no pasa hasta las cinco de la tarde. A mi  lado, un  chico mexicano habla por  teléfono. Cuando termina la  conversación, le pido  ayuda. Cogemos el mismo autobús, el  135 hasta el centro. Se llama Paolo Castillo y me  cuenta  que es  ingeniero de minas  y  que ha  venido a Dublin a aprender inglés durante un año y  medio. Quiere hacer  un máster en el norte de  Suecia, donde abundan las minas, pero  le piden un C2.2. Cuando llegó no sabía nada de ingles y ahora se defiende.  Se va a cambiar de escuela a otra más  barata, pero  seguirá en  la  misma hostes family. También ha encontrado trabajo para pagarse los estudios porque se le terminaron los ahorros.  Durante el trayecto me cuenta un montón de cosas. Nos despedimos y me dirijo  a  otra parada.

Consigo hablar con mi nieto. Manuel parece feliz. A través del teléfono oigo las voces de  sus compañeros. Ha estado en  el jardín botánico. En las clases le  ayudan los nuevos amigos. Le pido, al  menos, que me  envíe fotos. 

Salve y ustedes lo pasen  bien. Esta  noche Karen y su marido nos han invitado  a barbacoa. 






martes, 18 de julio de 2023

PRIMER DÍA DE CLASE

   


                                   If you take care of your mind, you take care of the world

                                                                 Irish proverb                                                                                                                        

Anoche la tuvimos en la habitación. Se me ocurrió  decirle a  Ángela que el  próximo domingo hay elecciones generales y si  había votado. ¿Para qué? me contestó. ¿Para que Pedro Sánchez le haga  una  felación a ETA? Me quedé sin respuesta durante  unos  segundos. Veintiocho años de insolencia, ignorancia y ordinariez tenía ante  mí. Me  da igual  que  lo dijera  de Sánchez, de Abascal o del Sumsum Corda. ¿Eso es lo que nos espera, el insulto y el  encontronazo? ¿Hay que dar la bienvenida  a la falta de respeto?

Hace poco, Manuel  le preguntaba  a su  madre: ¿Por qué le  tenéis tanta manía a Vox? La respuesta que recibió fue: Ya te lo exxplicaré algún día. Pero yo lo cogí al vuelo: ¿Quieres saberlo? Porque no deseo que tu país y el mío se  convierta  en  un lugar donde no quepamos todos, donde la  diversidad no tenga  espacio, donde se recorten los derechos  de  muchos en  aras de  no  sé  sabe  qué importa, donde tu  futuro se oscurezca porque prevalezcan  las ideas de  unos y no se admitan las de  otros. Porque no  quiero un país  que  se  refleje en no sé  sabe  qué  viejas glorias del pasado. Tú, afortunadamente, no has vivido en  una dictadura, yo sí y no quiero  volver a ello. No ha vuelto a  referirse  al tema.


Hoy, por  fín, he podido hablar  con él. No news, good news. Ya ha hecho amigos, Joan y Diego. No sé si  aprenderá mucho inglés, pero estoy segura  de  que  aprenderá otras  cosas  que también  le  serán  útiles en  la vida.

He llegado cinco  minutos tarde a la  clase de las  ocho  y media de  la  mañana. Good morning, teacher. Excuse me, the bus was late. Me he sentado  en primera fila, junto a Leira  de Sao Paulo y Sebastiano de  Milano. Hemos  practicado el vocabulario de  mental health. Creo que entiendo un treinta por  ciento de  lo que dice Colm, el profesor y, aunque intervengo, esto  es un B2.2, que me sobrepasa. Tonia, la  profesora griega  fue  muy  generosa  conmigo. Así que, terminadas las tres  horas  de clase  le  comento a  Colm que el nivel  prefiero bajarlo.


Me voy a ver  a la jefa de estudios. Mirsi Papandreu que me recibe con una sonrisa y me llama por mi nombre, María Dolores. Nunca habíamos hablado pero, supongo, que  aquí entre tanto estudiante adolescente y  veinteañero se me ve mucho. Le pregunto si es nieta de  Andreas  Papandreu, el que fuera primer ministro de  Grecia por el PASOK y enarca las cejas  asombrada. ¿Cómo sé yo eso? Creo que aproveché el tiempo que me tocó vivir. Pone una mirada  nostálgica  y  suspira. Lo entiendo. Hay  complicidad entre nosotras, no necesito saber más. Me cambia al nivel B1.2.

Llueve y  llueve. La  lluvia  es un personaje más de  la ciudad de Dublín. Así que  no habrá  excursión al  faro. Con mi paraguas nuevo (a ver cuánto tardo en  perderlo) me voy paseando hasta Grafton Street. Dublin es hermosa. Ya  lo creo.

Salve y ustedes  lo pasen  bien, que  yo ya lo procuro.















EN DUBLÍN, UNA TEMPORADA

 


                                                            Humans live by taking refuge in the hearts of others

                                                                                 Irish Proverb


- Pero, chiquilla, ¿pensabas  que te ibas  a  Punta Cana? Aquí hace frío y llueve  todos los  días, me  espeta Angela  María Galán, gaditana de San Lúcar de  Barrameda  mientras mira cómo deshago la maleta y cuelgo mi ropa.

Es domingo por la noche. Manuel y  yo hemos llegado, vía Lisboa a  un Dublín que  nos  recibe lluvioso y  gris, su  tónica  general. Mi  nieto ha tenido suerte, nada más recoger el equipaje, una  monitora de  EF (Education First) lo ha recogido para  trasladarlo a la  residencia de  estudiantes en la que  se hospedará  durante  este mes  dublinés, a  tan solo diez minutos andando de la escuela en la que  asistirá a  clases con  el fin de to improve his english

Lo mío será otro cantar. Tengo que  esperar una larga hora  y  media junto a dos  hermanas  gemelas madrileñas, una chica florentina y un parisino que habla perfectamente español porque su madre es gallega. ¿Qué esperamos? No se  sabe. Un taxi, un coche con chofer  que nos distribuya. Tengo suerte, soy la primera que  el taxista deposita  en su destino. La casa de Karen Gorry, en Swords, un pequeño pueblo residencial de  casas  ordenadas y  limpias, llenas  de  plantas y  flores. 

Quince kilómetros nos separan  de la capital y  el  autobús tardará hora y media  cada días  en dejarnos  en  la  puerta de  la  Escuela.

  En la casa de Karen  Gorry, en una habitación con cuatro camas, además de  la  gaditana, conoceré a Monique Leyder, belga, institutriz de niños con problemas de discapacidad, Sara, una eslovaca, guapa que está  en  bachiller.

Estoy muerta. Valencia-Lisboa-Dublín. Mañana, lunes, presentación en la escuela.

Hay estudiantes de  muchas partes, pero  sobre  todo españoles e italianos. Tengo ocasión de expresarme  en francés, inglés, italiano y portugués.

Conozco a Teru, un japonés, al que no  entendemos ni papa cuando nos  habla en inglés, a Margarida, lisboeta  con mucha saudade, a Manuela, de  Milan, graduada en Relaciones Internacionales, que  se dirige  a  mí en un inglés más  que  aceptable.

Nos  hacen una prueba oral. La  profesora es Tonia, de  nacionalidad griega, que se  declara  enamorada de  España y, convencida  de que tengo un buen  nivel, me  coloca  en una  clase B2.2.

Por la  tarde nos  llevan de paseo y  Manuela  Ferrante  y yo nos  perdemos  por Dublín. Tres  horas dando vueltas y caemos  derrotadas en  la parada del  autobús. Hay que  coger el  41X para volver a Swords. Mañana será  otro  día.










domingo, 11 de junio de 2023

ISABEL COIXET NO QUIERE LA NOCHE

 


-¿Pero seguro que mi pie quedará bien? 

-¿Qué es para ti bien? Me interrogó a su vez  el doctor Diego Torres, el cirujano que me operó a finales de marzo, también conocido por  el  médico de las  rastas.

- Para mí bien es poder llevar la misma actividad que antes, pero sin  dolor  en el pie.

- Bueno, no podrás correr el Maratón.

Qué lástima. Nunca se me  había  ocurrido prepararme  para tan conocida carrera, pero  ahora que sé a ciencia cierta, que no podré participar, como que me entran ganas de hacerlo.

Como en aquella película  Las normas de la casa de la sidra. A los empleados de la  finca les prohiben, entre otras cosas, subirse  al tejado, actividad que  nunca se  les había ocurrido realizar  y, a partir de entonces, empiezan a hacerlo.

En estos meses de mi vida sin mí, como la  película de Isabel Coixet que tanto le gustaba a mi padre, he valorado mucho más las actividades que se  han quedado en suspenso. La marcha nórdica, la natación, el salir corriendo cuando apremia la ansiedad y los monstruos que todos llevamos dentro. Ha sido un arresto domiciliario mejor que el de la  pandemia, porque mi casa, La Matandeta, siempre está llena de gente. Y, les cuento, el momento de la semana que más me gusta es el domingo al final  de la tarde, cuando se pasa la verja y desaparece todo el mundo. Es una sensación de paz y tranquilidad que  no tiene precio.


Isabel Coixet, directora de reconocido prestigio, cuya obra sigo, vino a Valencia a recoger el premio PAU I JUSTICIA, y nuestra amiga, la catedrática emérita de Economía, Ana María Fuertes, propuso traerla a comer a La Matandeta. A la cineasta la acompañaba su pareja, el abogado norteamericano Reed Brody, de Rignts Human, un hombre que ha conseguido sacar adelante muchas causas que se daban por perdidas. La última película de la directora catalana Nadie quiere la noche, me encantó.  Con una Juliete Binoche que se sale, ambientada en Groenlandia en 1908, película que fue seleccionada para abrir el 65 Festival de Cine de Berlín.


Según nos ha contado Ana María, Isabel se llevó un recuerdo maravilloso de nuestra Albufera y de nuestros platos. La directora catalana señaló que  no le habrían encontrado un sitio más adecuado y que le hubiera gustado más para comer y relajarse un rato. Por la tarde, le entregaron el premio en La Beneficencia y debió descansar por la noche, porque a la mañana siguiente quería ponerse a escribir.


Pero ahí no acabó la cosa. Si era viernes, vino Asier Etxeandía, actor y cantante, nominado a los Goya por las películas Dolor y gloria y La novia. Asier actuaba en San Miguel de los Reyes y tuvo el detalle de regalarnos entradas. 


Este sábado, la cuestión fue a más. Mi amiga Carmen Minguet vino a comer con Dª Isabel, nuestra maestra. Una mujer que ya ha cruzado la barrera de los ochenta y nos deleitó con su inteligencia preclara y su espíritu crítico. La comida se alargó y pudimos ver cómo aparecían los primeros invitados convocados por la actriz Ana Conca para la fiesta sorpresa de su marido, el también actor Chisco Casteleiro. Chisco cumplía cincuenta años y tuvo una celebración a la altura de las circunstancias. Entre los invitados, Eugeni Alemany que además ha repetido hoy con su familia.

Eugeni es un encanto. Afable, cercano. Buen conversador, una persona entrañable.

¿Ahora entienden lo de los domingos por la tarde? Se cierra la verja. Paz, tranquilidad, serenidad.

Salve y ustedes lo pasen bien.